Algunos lunes, en algunos atascos, parece que la vida mata . Con este tipo de pensamientos me dispongo a escribir este texto que no sé dónde va a ir a parar, ni siquiera él lo sabe. Podría ser un espacio desesperanzado que a la vez destile un tono de optimismo, de terreno fértil, porque en realidad, no nos queda otra, abracémonos a eso de que bello es vivir . Nacimos en la orilla buena, no en la otra , no se puede negar, tenemos un iPhone en el bolsillo y tomamos cañas en las terrazas. A veces no llegamos a fin de mes o el precio del alquiler nos ahoga. Tenemos la acampada de Sol , siempre podemos votar a Vox si es que nuestro patriotismo desmesurado nos lleva por esos derroteros. Hay quien dice que este país puede ser la hostia , yo me miro al ombligo y me digo que qué bien canto en esperanto, que cómo chano hablando italiano . Desde el jergón lo observo todo con escepticismo, pero también con ilusión. Soy viejo, pero aún no estoy quemado, ni siquiera r equemado, creo. Tampoco ...
Extramuros hace frío, hay que abrigarse cuando cae la noche, los atardeceres, más que bonitos, son melancólicos. Cuando uno frena y consigue al fin descansar, cesa el ímpetu y la ilusión por acceder al recinto amurallado, hay que saber esperar a que llegue el momento. A que las puertas se abran y chirríen los goznes. Entonces se siente cierta paz, cosquilleo y otra vez, el inevitable frío que no llega a calar los huesos, pero deja las yemas de los dedos ateridas. Es entonces cuando aparecen los fantasmas y, como ya me los conozco, son viejos conocidos, los ignoro o trato de hacerlo, no obstante, al cerrar los ojos, ya en la cama, es inevitable dejarse llevar un rato por sus cantos de sirena. Extramuros de tus labios, como te digo, siento el vacío. Una oquedad que estoy aprendiendo a manejar, si es que esto es posible. La relleno con risas y conversaciones, trato de no pasar mucho tiempo solo. Es como ponerle puertas al campo, porque el agujero, como un cráter, sigue en todo el ...